Es la escena más común en cualquier oficina de España: Son las 9:00 de la mañana. Un empleado enciende su ordenador. Se va a por café. Habla con un compañero. Vuelve. Y la pantalla sigue cargando con esa “ruedita” girando eternamente. Muchos jefes piensan: “Bueno, mientras funcione, no vamos a gastar dinero en uno nuevo. […]
