Imagina que un proveedor habitual te escribe para decirte que ha cambiado de cuenta bancaria. El correo parece perfecto, con su firma y su tono de siempre. Nadie sospecha, se hace el pago y, tres semanas después, el proveedor reclama la factura. Un ataque así no necesita tecnología compleja. Le basta con encontrar una empresa […]