Abres el ordenador por la mañana, haces doble clic en el programa que necesitas y esperas. Y esperas. Y sigues esperando. Lo que debería tardar tres segundos tarda cuarenta. Y mientras tanto, el día laboral avanza. Un ordenador lento parece una molestia menor. Algo con lo que convivir, como el ruido del tráfico o la cafetera que […]
